Hace unos días terminaron mis vacaciones anuales y es hora de regresar a nuestra realidad y comenzar a laborar de nuevo, para poder recuperar todo lo que gastamos y así poder hacer cosas como las que hicimos, ya que tuvimos una excelente vacación.

Pasé las vacaciones con unos amigos en las montañas de Colorado, con el objetivo de practicar el inglés y visitar un campamento dedicado a los ríos rápidos, una actividad que aunque muy divertida también es muy extrema en algunos casos, por lo que hay que estar muy bien preparados para este fin antes de ir.

Algunos de nuestros amigos estaban algo nerviosos, ya que nunca habían hecho nada que se acercara a los ríos rápidos y habían escuchado que aquella no era una actividad para las personas con un estómago débil.

Yo ya había hecho esta actividad varias veces en el transcurso de mi vida y me di cuenta de que hay cosas que se parecen mucho a los rápidos más fuertes, al menos en lo que se siente.

Todas las activadas en el mundo son recibidas y percibidas por nuestro cuerpo y por partes de éste de diferente manera, dependiendo de su naturaleza, de la misma manera que una computadora percibe mensajes que llegan por medio de sus diferentes componentes.

Las actividades mentales y el estrés en general son percibidos con la cabeza, ya que es ahí donde se lleva a cabo la resolución de problemas, es por esto que cuando tenemos un día demasiado pesado en la oficina o cuando pensamos de más que nos duele la cabeza.

Asimismo, las personas que cargan con los problemas de otros, generalmente padecen de dolores de espalda, de la misma manera que aquel trabajador que carga con sacos muy pesados.

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Otro ejemplo lo podemos ver en las personas que no están de acuerdo con la realidad o aquellos que viven en un mundo paralelo, generalmente sufren de dolor de pies, ya que una persona que flota tiene problemas al caminar, como pasa con muchas aves.

Las actividades de carácter extremo son percibidas y procesadas por el estómago, debido a que este tipo de situaciones simplemente no le son naturales al cuerpo humano y son un fuerte indicador de que el desastre absoluto está a la vuelta de la esquina, una situación que según nuestro subconsciente nos costará la vida, una situación que literalmente es difícil de digerir, de la misma manera que un mal alimento afecta nuestra digestión de inmediato, especialmente los mariscos.

Esta indigestión emocional se debe en gran parte a la falta de preparación que se tiene en ese momento y los altos grados de anticipación que se manejan, algo que se puede quitar casi por completo con la práctica.

La mejor práctica para los ríos rápidos son definitivamente las montañas rusas, debido a que el sentimiento de anticipación y de peligro es exactamente igual que en el río, con la única diferencia que por lo general ahí no hay agua.

Al hacer esto en repetidas ocasiones, mis amigos llegaron a estar listos y dicen que este viaje a los rápidos fue el mejor de su vida.