La gastronomía mexicana se caracteriza por tener platillos que tienen un toque de acidez.

Por ejemplo, a través de la cal se añade este toque de sabor a las tortillas que las hacen tan características y únicas.

Sencillamente, no se puede pensar en hacer tortillas sin este ingrediente, ya que es parte del proceso de nixtamalización, por el cual se somete al maíz previo a ser molido para obtener la masa y de ahí pasar al proceso de la creación de las tortillas.

Una vez que se obtiene este particular alimento, entonces podemos seguir con la creación de numerosos platillos basados en la tortilla.

Bien pueden ser tacos, quesadillas, enchiladas, chilaquiles, tostadas, panuchos, etcétera.

En México, pensar en una taquiza es pensar en algo grandioso, ya sea hecho por nosotros mismos o el contratar el servicio de tacos a domicilio, siempre será un recurso muy bien recibido y disfrutable al máximo.

Ahora que si lo que prefieres son unos sopes, tlacoyos o gorditas por mencionar algunos, entonces nos quedamos en la obtención de la masa y de ahí se parte para crear estos deliciosos y muy famosos antojitos mexicanos.

Ahora bien, además de la cal, nuestra cocina también incluye el vinagre.

Si bien el vinagre se suele pensar que ayuda a preparar ciertas verduras para darles una especie de encurtido, como los pepinillos, o se piensa en el vinagre como un aderezo para las ensaladas, en México toma un papel más relevante para ciertos platillos.

Hay muchos tipos de vinagre y de acuerdo a su uso se elige el que mejor concuerde con los sabores a combinar, aunque también entra en juego nuestra preferencia y nuestras papilas gustativas.

La principal diferencia entre un cierto vinagre y otro es la materia prima que se usa para su elaboración y en segundo término, se considera la concentración de ácido acético que contienen.

Podemos pensar por ejemplo en el vinagre de arroz altamente utilizado en las diversas culturas asiáticas o los que provienen de los vinos en donde destaca su uso en Europa.

En Estados Unidos, prevalece el uso de los vinagres hechos a base de cereales y en Latinoamérica, los más utilizados son los de origen del alcohol de caña o el de manzana.

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Los vinagres agregan la astringencia necesaria que la gastronomía mexicana requiere, por ejemplo, para crear ciertas salsas como los adobos el cual está hecho a base de chiles y a menudo es utilizado para aromatizar la carne o conservar ciertas verduras.

El vinagre es también un valioso recurso para preparar los famosos chiles en vinagre. Este platillo se prepara principalmente con chiles cuaresmeños, acompañados de otras verduras, como la zanahoria, papa cambray y cebolla, con un toque de ajo y orégano.

Cuando son caseros, las madres mexicanas suelen ponerle grandes ajos y nopales; por si solos, los chiles en vinagre son toda una odisea culinaria que no faltan a cualquier comilona.

En nuestro país, el vinagre blanco, el vinagre de sidra de manzana y el vinagre de caña son los más populares, pero México también tiene una rica cultura de vinagres de frutas, que a menudo son hechos en casa con frutas como la piña y el plátano.

Estos vinagres son deliciosos para preparar el decapado de chiles y repollo y de vez en cuando para agregar un sabor extra a un guisado.

Bueno, aquí está otro valioso ingrediente para comida mexicana que no falta en ningún hogar.